EN INVIERNO Por Ernesto García-

Les cuento, que estoy recordando un día de invierno, pre-pandemia, entonces hacía mucho que no mataba el tiempo en la Capital, o “el centro”, como nos referimos desde la provincia, a muchos como yo, la ciudad apurada, no nos gusta, esa vez, caminé tranquilo.

“Algo particular de frío y soledad envolvió mis pasos, una soledad que de tanto en tanto me atrapa y me rescata”.

Sonidos y colores y la belleza escondida en contra/sombras, nubes, terrazas y el reloj, que avanza lento.

Ofertas de cueros, olor a comida, todas las razas, todos los credos, miradas extraviadas, pocas caras, alegres, oferta de sexo como en vitrina de estilos, para todos los gustos.

Frente a una vidriera analicé mi reflejo, ¿cuánto de la ciudad de años anteriores conformó mis modos, igual de mezclados San Fernando, Tigre y El Talar, meteoritos fugaces dentro, de mi propia atmósfera.

Y entonces compruebo, que sigo siendo yo cuando la soledad me rescata.

Y así, pasé un buen rato, cuadra tras cuadra me di cuenta que hay que darse tiempo para estar solo, no soledad de orfandad, solo de solamente estar abrazado por la piel reflejada en una vitrina.

Llegar a sentir que no tenés porque volver a ningún lado y sin embargo seguir siendo el mismo, el que siempre vuelve.

Gracias por traerme a la radio, con alegría los espero en CONSUMER PERIODISMO, para compartir soledades o descubrir nuevas compañías…desde aquí podemos elegir.

Defender la alegría

Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina

de la miseria y los miserables

de las ausencias transitorias

y las definitivas

defender la alegría como un principio

defenderla del pasmo y las pesadillas

de los neutrales y de los neutrones

de las dulces infamias

y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera

defenderla del rayo y la melancolía

de los ingenuos y de los canallas

de la retórica y los paros cardiacos

de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza

defenderla del óxido y la roña

de la famosa pátina del tiempo

del relente y del oportunismo

de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho

defenderla de dios y del invierno

de las mayúsculas y de la muerte

de los apellidos y las lástimas

del azar

                  y también de la alegría

Mario Benedetti

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Autor entrada: ernesto garcia

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