Mucho más que una mala recaudación- Por Marcelo Bátiz.

 La AFIP ya dio a conocer la recaudación tributaria de mayo. A nadie sorprendió que con la brutal caída de la actividad en la cuarentena el aumento en doce meses haya sido de nada más que el 12,4% nominal, que si le deducimos la inflación acumulada en el período tenemos que hablar de una caída en términos reales en torno al 25%.

Pero hay mucha más información, además de ese número global. Hay algunas variables que preocupan más que ese magro 12,4% de aumento. Una es la de la evolución del IVA, que marca como ninguna otra la marcha de la economía doméstica. Y en este caso el aumento interanual fue de apenas el 3,6%. Lo que equivale a decir que el consumo interno de mayo de 2019 a mayo de este año tuvo un derrumbe de alrededor del 30%.

La variable que preocupa es la de los derechos de exportación, las llamadas retenciones. Hay que tener en cuenta que en los doce meses transcurridos la cotización del dólar oficial mayorista aumentó un 53%. Y que, además, las retenciones tuvieron no uno sino dos aumentos en sus alícuotas, en diciembre y en febrero.

Pero nada de eso pudo neutralizar el desplome de las exportaciones. A pesar de las intenciones oficiales de querer recaudar más por esta vía, los resultados se volvieron en contra. Y lo que se recaudó en mayo por retenciones fue un 35,6% menos que hace un año.

Y a las malas noticias de la recaudación, tenemos que agregarle cómo se distribuyen esos ingresos, la denominada “clasificación presupuestaria” que esta debajo de la planilla y que casi nadie le presta atención.

Estemos seguros que esta vez, en la Casa Rosada y en el Ministerio de Economía le prestaron más atención que nunca, porque los recursos destinados a la Administración Nacional tuvieron un aumento de nada más que 0,5%. A las provincias les fue mejor, tuvieron un incremento de 15,1%, que de todas maneras no llega a cubrir la tercera parte de la inflación.

Menudo problema para comenzar junio, caracterizado por ser un mes con mayor gasto estacional, ya que en pocas semanas debería pagarse la primera parte del aguinaldo.

Si a eso le sumamos que la extensión de la cuarentena demandará a su vez la continuidad del gasto para hacer frente a la emergencia, junio se perfila como un mes de mucha emisión monetaria. Con la consabida presión a futuro en la cotización del dólar y en la inflación.

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Autor entrada: Consumer

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