La prisión domiciliaria de Báez, y la condena del resto de la sociedad- Por Carlos Yayo Hourmilougue-

Cuatro años y medio de cárcel, sin fianza alguna, liberado, del Penal de Ezeiza rumbo a Ayres del Pilar. Los vecinos que pagan impuestos y se ven estafados, como la mayoría de la sociedad, gritan “No queremos chorros”. Y los móviles de la penitenciaría buscan un hueco por donde ingresar.

Claro, es como si te lo pusieran al lado de tu casa. Aunque seguramente la mayoría de nosotros tampoco hubiéramos podido vivir allí por diferentes razones de poder adquisitivo. Báez pudo.

Un hombre que lavó dinero. Que manejó con hijos y socios su propia casita de la moneda. Que manejó fondos públicos para infraestructura, salidos del bolsillo de todos, regresa a uno de sus hogares.

Se trataba de  632 millones de pesos para salir, monto que se bajó a la mitad, y tras ello, nada de fianza.

Un Tribunal Federal Oral, el 4, constituido por magistrados que deberían defendernos por algo así como 125 millones de pesos, un vuelto del dinero desaparecido y en una sola, de tantas causas, lo ha permitido. 

La Cámara de Casación indicó, más que eso, dio una orden precisa al tribunal oral, para que lo dejen libre, debido a que tras cuatro años de prisión preventiva, sin sentencia, sus “derechos individuales” se vulneraban. Deberá usar tobillera electrónica.

Y la verdad que tras lo sucedido, la tobillera electrónica nos da una gran tranquilidad a todos los argentinos ¿no?

Cuatro años tuvo un tribunal para que hoy podamos observar los resultados de esa gestión judicial. Alguna autoridad política podrá decirnos, La Justicia es independiente, nada tiene que ver con el poder político.

Asumo que no hay justicia independiente. Que hay grupos de poder que se rotan mientras el ciudadano vive el horror de historias que se repiten.

El hecho impacta en el gobierno, aunque se trate de un tema de derecho y Justicia, es inevitable que impacte en el gobierno.

“¿Yo señor?, ¡No señor!”

El reo no quiso excarcelación, sino prisión domiciliaria. Sigue un paso adelante de quienes como ministerio público deben representarnos.

Abel Córdoba, fiscal del caso, aceptó el planteo de la defensa de Báez propietario de la inolvidable Austral Construcciones, y al menos dos jueces, anularon el rechazo del pedido; Javier Carbajo y Mariano Borinsky, aclarando que los querellantes de la UFI (unidad de información financiera) no se hicieron presentes. Al no existir oposición de la parte acusadora, debe hacerse lugar a la petición.

Antes que jueces probos que se cuidan el cuero con tecnicismos, necesitamos fiscales que nos representen.

Y un país donde anide un pequeño lugar al menos, en el cual creer.

Hay otras causas del Sr Báez, y aunque regrese a uno de sus hogares, la Justicia está adeudando explicaciones, más que eso, ética, la misma que proclama permanentemente.

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Crédito foto Patagonia24



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