Niños sin agua, con vidas a plazo fijo- Por Luis Tarullo.

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Se ha dicho que el agua es vida y que 150 millones de personas tienen severos problemas con ese elemento fundamental en América Latina y el Caribe, con todas las consecuencias que eso conlleva.

Pero hay otras regiones del planeta en las que los resultados de esa precariedad son letales casi sin escalas.

Por ejemplo, 190 millones de niños y niñas de diez países de África están en una situación de alto riesgo por las amenazas relacionadas con el agua: servicios inadecuados de lo que se conoce como WASH (agua, saneamiento e higiene), enfermedades relacionadas con la baja o nula calidad de esos servicios y riesgos climáticos.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) indicó recientemente que, según un estudio, esa situación es muy grave en Benin, Burkina Faso, Camerún, Chad, Côte d’Ivoire (Costa de Marfil), Guinea, Malí, Níger, Nigeria y Somalia.

Así, África Occidental y Central están entre las regiones del mundo más inseguras en cuanto al agua y los efectos del cambio climático.

Como si ello fuera poco, muchos de los países gravemente afectados, especialmente en particular los de la región del Sahel (como se conoce a la zona ecoclimática y biogeográfica del norte del continente africano) padecen la inestabilidad por los conflictos armados con sus guerras internas. Esto complica más el acceso de los niños y las niñas al agua salubre y al saneamiento.

El Director de Programas de UNICEF, Sanjay Wijesekera, dice que “África se enfrenta a una catástrofe hídrica. En un momento en que las perturbaciones relacionadas con el clima y el agua se están intensificando a nivel mundial, no existe ningún otro lugar del mundo en el que los riesgos sean tan altos para la infancia”.

También asevera que “estamos viendo ya cómo las tormentas devastadoras, las inundaciones y las sequías históricas están destruyendo infraestructuras y hogares, contaminando los recursos hídricos, provocando crisis alimentarias y propagando enfermedades. Aunque las condiciones actuales son ya de por sí difíciles, sin una acción urgente, el futuro podría ser mucho más desolador”.

En esos países africanos donde los chicos sufren una situación crítica, casi una tercera parte de los niños y las niñas no tienen acceso a servicios básicos de agua en sus casas y dos tercios no poseen servicios de saneamiento elemental. 

En consecuencia, una cuarta parte de los niños debe defecar al aire libre; tampoco pueden lavarse las manos siquiera en sus casas pues tres cuartas partes no disponen de agua ni jabón.

Entonces, allí se registra también el mayor número de muertes infantiles por enfermedades causadas por el agua insalubre y el saneamiento y la higiene deficientes. Las enfermedades diarreicas son las lógicas resultantes. Y en 6 de los 10 países mencionados hubo brotes de cólera el año pasado.

Además, más de 1.000 niños menores de cinco años mueren cada día en el mundo por enfermedades relacionadas con servicios inadecuados de WASH.

«Estos países en situación crítica también representan el 25% de los 163 países más expuestos a los riesgos climáticos y medioambientales», dice UNICEF.

Y agrega que, «en algunas zonas de África Occidental y Central, las altas temperaturas, que aceleran la reproducción de organismos patógenos, están aumentando 1,5 veces más rápido que la media mundial. Los niveles freáticos también han descendido y esto está obligando a algunas comunidades a perforar pozos al doble de profundidad que hace una década. Por su parte, las lluvias se han vuelto más irregulares e intensas y en ocasiones provocan inundaciones que contaminan las ya escasas reservas de agua».

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) clasificó a esos diez países africanos en situación crítica como «frágiles o extremadamente frágiles».

Los conflictos armados, en algunos casos, amenazan el agua potable y el saneamiento. Así es como en Burkina Faso, por ejemplo, hay ataques contra instalaciones de agua para desplazar a las comunidades.

El informe indica que 58 puntos de agua fueron atacados en 2022; 21 en 2021 y tres en 2020. A raíz de ello, más de 830.000 personas (más de la mitad son niños y niñas) dejaron de tener acceso al agua potable en el último año.“La muerte de un niño o una niña es devastadora para su familia, pero el dolor es aún mayor cuando dicha muerte se puede evitar y viene dada por la falta de atención a necesidades básicas que muchos dan por sentadas, como el agua potable y salubre, los inodoros o el jabón”, dijo Wijesekera.Y enfatizó: “Invertir en servicios de agua, saneamiento e higiene resilientes al clima no es solo proteger la salud de la infancia hoy, sino también garantizar un futuro sostenible para las generaciones venideras”.
En un mundo absolutamente convulsionado solo queda esperar que en los casos críticos las palabras sean reemplazadas totalmente por los hechos. Sobre todo, en los casos donde los niños son las principales víctimas de esa convulsión y tienen vidas a plazo fijo.

Unicef, Consumer Periodismo.

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Autor entrada: Consumer

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