Blancos y grises, retratos de la vida consorcial en cuarentena-Por Patricia Vásquez-

Un sinnúmero de situaciones inimaginables en tiempos de normalidad han venido sucediéndose y recrudeciendo según vamos conociendo la curva de contagios,  sustentadas en el temor de contraer coronavirus, han revelado un costado discriminador, cuasi autoritario en las acciones de preservación de la salud. Los Consorcios no escaparon a la regla, expresada en el destrato inicial hacia médicos y enfermeros de sus edificios.

Realidades que si bien fueron atemperadas en estos casi 160 días de cuarentena, cuesta revertirlas totalmente porque para llegar a buen puerto es precisa, no una buena, sino una excelente comunicación piramidal interna, en línea con los protocolos autorizados, la protección de los datos personales y la confidencialidad de la información sobre la salud de aquellos afectados por el virus.

Es decir, informar la existencia de los casos, y activar el protocolo que, entre otros, comprende la desinfección de las partes comunes con el uso de soluciones desinfectantes certificadas. Y centralmente ordenar al personal del edificio no difundir los datos de los propietarios afectados. Así lo hicieron la mayoría de los administradores, no todos.

El sentido común y conmiseración estuvo ausente en muchos de los casos sucedidos quizá por mala interpretación o desconocimiento, sobre todo de la Ley 25326 de Datos Personales; también, con la complicidad tácita de los vecinos quizá por las mismas causas.

Dos ejes centrales e indisolubles para afrontar este escenario que aún nos tiene sobre las tablas y que ha determinado a la Ciudad a reforzar el operativo DetectAr para identificar posibles casos. Este miércoles el dispositivo móvil volverá a testear en el barrio de Almagro tras su paso por Balvanera.

En este contexto, el Gobierno porteño aprobó el Protocolo para el funcionamiento de las Administraciones con recomendaciones puntuales para visitar inmuebles con fines de alquiler o compraventa de unidades. Se trata de la resolución 222/2020 que va en sintonía con propuestas presentadas por las Cámaras del sector.

Sería ideal que la medida pueda disminuir la desconfianza sanitaria que el ingreso de extraños generó desde Junio pasado cuando la Ciudad satisfizo el requerimiento de propietarios e inmobiliarias y autorizó las visitas para la compraventa de inmuebles. La Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios (CAMESI) presentó un protocolo a la Ciudad a fin de atemperar los reclamos que inundaron los oídos de los Administradores.

Con una economía de bolsillos desflecados y a punto de agujero, en  una cuarentena larga como la bufanda que tejía Penélope, que sacó a la luz lo mejor y lo peor de nuestra sociedad, que mostró nuestras miserias y también nuestras riquezas sociales, las necesidades van apareciendo y en aumento.

Es vital que las medidas de apertura vayan sucediendo con la claridad comunicacional que la decisión requiere. Este Protocolo del Gobierno porteño es amplio y muy estricto en cuanto a normas epidemiológicas aplicables para visitar los inmuebles, pero las circunscribe “para el caso de resultar extremadamente necesario, y a fin de solucionar algún reclamo urgente”. Sería  de interpretación realizarlas para la compra venta de inmuebles. Un gris, que podría dar lugar a reclamos de unos y frustraciones de otros, y volver a la rueda de intolerancias.

Blancos y grises. Retratos de la vida consorcial, retrato de nuestra sociedad. Nuestro retrato en cuarentena.

Crédito imagen Diario Uno Santa Fe

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