Ese camino, no es el camino-Por Carlos Yayo Hourmilougue-

“Lo que te quito a Vos, se lo doy a Kicillof”. Al menos así lo está leyendo la sociedad. En bruto. Como una piedra que no ha sido tallada. La policía, para muchos es una entelequia (Cosa, persona o situación perfecta e ideal que solo existe en la imaginación), para otros continúa siendo la Maldita Policía.Solo algunos ven en su dimensión real a trabajadores de la seguridad pública. Personas en definitiva que visten uniforme y que deben ser pasibles de capacitación, tras una inequívoca decisión de vida, profesionalizándose y siendo tentados por la corrupción a cada rato.

Lo mismo sucede con cada Fuerza de seguridad. Es imposible que la Policía como institución atraviese la Grieta, está en medio de ella. La diferencia es que siempre y a diferencia de unos cuantos funcionarios, habrá de sufrir esa grieta y de pagarla. Los políticos se reciclan, los policías pasan a disposición, son cambiados de destino, o enfrentan un juicio. Los buenos policías, con pocas posibilidades de ascenso en los últimos años, por lo general mueren en las calles, o viven pobres. Es además, desde arriba hacia abajo, y de afuera hacia adentro, una poliarquía, es decir, un gobierno de muchos, no de una autoridad vertical y respetable. Porque el principio de esa verticalidad, es la política, no la misma policía. Décadas han pasado desde la dictadura con aquel oscuro Jefe de la Policía, de apellido Camps, pasando por el menemismo, la complicidad de la voladura de la AMIA, y algo más acá, a Scioli, tanta incapacidad de gestión, todavía hoy abruma.

El problema de la policía existe desde siempre, no de ahora. Y seguimos padeciendo casos de gatillo fácil, que no son la Institución, sino la delincuencia con nombre y apellido, debido a que el caso Facundo Astudillo, es el más parecido al de decenas en estas tierras.Un docente no pide que le compren el guardapolvo, lo compra, y hasta compra útiles para chicos que no son sus hijos y trata de conseguir libros o computadoras para la escuela en la que trabaja. Lo mismo cada cocinera en los comedores escolares cuando pelea cada kilo de arroz y de papa. Cuando le bajan la mercadería que algún concejal arregló. La policía pretende borsegos, chalecos, balas, ropa. Hagamos un alto aquí.

Desde ya, el trabajo es diferente en uno y otro caso. Lo primero que tenemos que asumir es que en Argentina, Docentes, Policías, y Jubilados nunca estuvieron bien remunerados, pese a sus infaltables aportes. De hecho, aportan. Cuando el dinero no alcanza, la oportunidad hace al ladrón. Es difícil que un docente robe aunque esté mal pago. Pero hay cantidad de policías que tiene mayores oportunidades de hacerlo debido al rol que desempeñan. Y si están mal pagos, la tentación existe. ¿Esto significa que todo policía roba? En absoluto. Desde ya que no es así. Hay una mayor cantidad de policías honestos, que delincuentes vestidos de tales.Un hecho cae de maduro; nadie puede pretender que un policía arriesgue su vida por otra persona si le pagan 35 mil mangos por mes. Es absurdo creerlo. Lo que nos lleva a otro aspecto; el rol.

Es difícil que un policía quiera la Institución policial, si por haber elegido esa carrera es maltratado permanentemente y ve en su entorno que muchos funcionarios de poca monta cobran el triple, solo por estar enrolados en un partido político, además de ser inútiles.La Policía ha quedado empantanada entre un problema salarial grave, con muy bajo promedio mensual incluidas horas extras o adicionales. Y razona que desde hace años, cualquier integrante de DDHH que cambia hasta nuestro léxico para hablar, utilizando lo inclusivo, lo que no constituye un idioma sino un lenguaje neutro, cobra mucho más haciendo nada. “Lo inclusivo es un lecto nucleico” que el tiempo modifica a veces no por evolucionar, sino por retroceder. A ese lenguaje en las calles, el policía se enfrenta a cada rato. Lo que no representa un caso menor. El vulgar lenguaje carcelario y sus gestos, se ha extendido hasta nuestras secundarias y, de modismo bruto ha pasado a la exclusividad de una pretendida igualdad. Como si la igualdad se obtuviese solo por hablar así, sin reparar en los cambios que traen las buenas gestiones y las buenas burocracias. Precisamente, lo que nos está faltando. O como si el exagerado o violento machismo fuera a cambiar solo por ello.

Retomemos;

Para salir de éste desequilibrio de una policía desordenada y salarialmente exigente, angustiada hasta la extenuación, que llegó a movilizarse frente a Olivos, y en una etapa de tanta muerte y violencia civil en las calles, el Presidente ha firmado un Decreto que irá al Congreso, ámbito de discusión impositiva, donde propone restar 30 mil millones de pesos anuales en CABA. Políticamente, a Larreta.El problema no es Larreta (si somos bien pensados), como no lo sería cualquier otro gobernador, el problema es que la plata ya no alcanza.Ante el anuncio, los intendentes que se fotografiaron al lado del Presidente de la Nación, algunos de Juntos por el Cambio, ya han modificado su parecer, no pueden dejar de sentirse mal, sobre todo si tienen algún principio. Tampoco confían en la administración de la gobernación bonaerense. Y aquí un detalle nada menor, para muchos de ellos el problema no es el Presidente, sino el Gobernador. La lectura es lineal; “Tanto dinero, lo sacamos de Caba para ponerlo en la Provincia de Buenos Aires”. Sin prever en esa decisión el impacto y el costo político inmediato.

Desde el Frente de Todos en la Legislatura Porteña han respondido rápida, oficiosa y partidariamente y, aluden que; “Esto es simplemente un acto de sobriedad fiscal con respecto a un excesivo aumento de la coparticipación que el ex presidente Mauricio Macri realizó al momento de trasladar la Policía a la Ciudad. El tema ya estaba en agenda entre el Presidente y el Jefe de Gobierno porteño hace rato, no es ningún acto de atropello a los porteños y las porteñas”.

Frase que Larreta desmintió en su exposición pública.

Ferreño, quien lo dijo, vocero del Frente de Todos en la Legislatura Porteña, detalló que en el año 2016 el Gobierno de Macri aumentó el coeficiente de coparticipación federal de la Ciudad del 1,4% al 3,75%, reduciéndose el mismo a 3,5% en 2018 en el marco del Consenso Fiscal. “De este aumento de la coparticipación había un punto porcentual en exceso, que no era necesario para cubrir los costos del funcionamiento del traspaso policial a la Ciudad-argumenta el legislador oficialista-La decisión de reducir ese punto de Alberto Fernández va en ese sentido, y no puede ser tomada como un ataque a los vecinos y vecinas de la Ciudad” finalizó.

Pero sí fue tomado de esa manera por los porteños.

Regreso a lo anterior, la Policía es una prenda política ante los recursos, y es el eslabón de mayor debilidad ante una corrupción cada vez más evidente en diferentes sectores de argentina, sectores que viven del blanqueo de dinero, de la droga, del contrabando, de coimas, de todo negociado de maravillosas y extrañas fortunas, mafias enquistadas de personajes que no siendo policías, ni trabajando precisamente de eso, tientan a los hombres de la Institución permanentemente.

Larreta respondió de una forma concreta; “Se eligió deteriorar la convivencia política, con una medida improvisada e inconsulta. (…) Tuve 26 reuniones con el gobierno nacional y nunca me mencionaron el tema (…) lo que es más grave es que nos sacan fondos de un día para el otro en medio de la pandemia (…) No voy a hacer de esto una disputa personal (…) el consenso es lo único que va a sacar a Argentina adelante (…) Como no voy a estar enojado (…) vamos a avanzar por los caminos institucionales que corresponden (…) La decisión de ayer del Gobierno Nacional es inconstitucional, por eso vamos a ir a la Corte Suprema de Justicia (…) De cada 100 pesos que aporta la Ciudad recibe 15. (…) La Constitución es clara (…).

Larreta, ha sido claro. Sobre todo cuando dijo que no respondió el wasap al Presidente. Toda una sorprendente definición.

Este conflicto trae consigo, bordes resbaladizos. Ahora sí, tras el zapatazo a la tribuna, muchos van a tener que ir a buscar la pelota y recomenzar el juego con otras estrategias. Hasta es posible que cambien de camisetas.La policía bonaerense sin quererlo ha dado un buen impulso a la política que llega, modificando cada escenario.

Quien sabe, por ahí, hasta era necesario. Hay etapas de consenso aparente, y hay conflictos que se plantan para durar, rumbo a nuevo consensos que son imposibles visualizarlos desde aquí. Lo que viene en política es como la economía, en la Argentina de siempre, no de ahora, mañana es toda una incertidumbre.

Crédito foto archivo La Prensa.

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